Tu dominio web: por qué debe ser propio y estar a tu nombre
Si el dominio de tu página está a nombre de otra persona, dependes de ella. Qué es, qué accesos pedir, cómo revisar hoy si es tuyo y las preguntas antes de contratar.
Patricia tenía una tienda de ropa con página web desde hacía cinco años. Un día quiso cambiar unos precios y se dio cuenta de que no tenía cómo: la página la había hecho un conocido de un conocido, el dominio estaba registrado a nombre de él y él ya no contestaba. Cuando el dominio venció, la página desapareció. Su dirección, la que estaba impresa en sus bolsas y en su letrero, empezó a mostrar publicidad de otra cosa. Cinco años de clientes que la buscaban por ese nombre, perdidos. No fue un problema técnico. Fue un problema de a nombre de quién estaba.
Qué es un dominio, en dos líneas
El dominio es la dirección de tu página: tunegocio.com o la terminación que prefieras. Es como el número de tu local, pero en internet. La gente lo escribe, lo guarda, lo comparte y lo ve en tus tarjetas.
El dominio se registra por un tiempo (normalmente uno o varios años) y hay que renovarlo. Quien aparece como titular en el registro es, para efectos prácticos, el dueño.
Por qué tener dominio propio
Hay negocios que usan una dirección prestada: una página dentro de otra plataforma, con el nombre de esa plataforma en la dirección. Para empezar puede servir, pero tiene límites:
- Se ve menos profesional. "tunegocio.com" genera más confianza que una dirección larga con el nombre de otra empresa.
- No es tuya. Si la plataforma cambia sus reglas o cierra, tu dirección se va con ella.
- Es difícil de recordar y de dictar por teléfono.
- Te sirve para el correo. Con tu dominio puedes tener correos como ventas@tunegocio.com en vez de una cuenta gratuita genérica.
Tu dominio es lo único de tu página que la gente tiene impreso en tarjetas, bolsas y letreros. Cambiarlo cuesta caro. Perderlo, más.
Por qué debe estar a TU nombre
Es común que quien te hace la página registre el dominio "para ahorrarte el trámite". Puede hacerse con buena intención, pero si queda a nombre de otra persona:
- Dependes de ella para renovarlo, cambiarlo o moverlo.
- Si se enoja, se muda o desaparece, puedes perder el acceso.
- Si quieres cambiar de proveedor, tienes que pedirle permiso para llevarte tu propia dirección.
- Si vence y nadie lo renueva, otra persona puede registrarlo.
La regla es simple: el titular del dominio debes ser tú o tu empresa, con tu correo como contacto. El proveedor puede ayudarte con el trámite y la configuración, pero el nombre en el registro es el tuyo.
Qué accesos debes tener
Además del dominio, pide que te entreguen, por escrito, los accesos a todo lo que forma tu página:
- La cuenta donde está registrado el dominio, con tu usuario y contraseña.
- El lugar donde está alojada la página (el servidor o servicio donde vive).
- El correo del dominio, si lo contrataste.
- Tu perfil de negocio de Google y cualquier herramienta de estadísticas.
- Los archivos de la página, o la forma de obtenerlos si un día te vas.
Guarda todo en un lugar seguro, fuera de la computadora del negocio, y no dependas de un solo correo que nadie revisa.
Cómo revisar hoy si tu dominio es tuyo
Si ya tienes página, haz esta revisión:
- Pregunta a quien te la hizo a nombre de quién está registrado el dominio y en qué empresa.
- Pide acceso a esa cuenta. Si te lo niegan o dan largas, es señal de alerta.
- Revisa la fecha de vencimiento y anótala en tu calendario con un mes de anticipación.
- Activa la renovación automática, con una tarjeta que no vaya a vencer pronto.
- Verifica que el correo de contacto sea uno que tú lees.
Si el dominio está a nombre de otra persona, pídele que lo transfiera a tu nombre. Es un trámite normal y cualquier proveedor serio lo hace sin problema.
Errores que salen caros
- Dejar que venza porque la tarjeta registrada ya no existía.
- Usar el correo personal de un empleado que después se fue.
- Registrar un nombre difícil, con guiones o letras que se confunden al dictarlo.
- No registrar variantes importantes si hay riesgo de que alguien las use para confundir a tus clientes.
- Cambiar de dominio sin redirigir el viejo: la gente que tenía la dirección anterior llega a una página vacía.
Antes de contratar a alguien, pregunta
- ¿A nombre de quién se registra el dominio?
- ¿Me entregan todos los accesos al terminar?
- ¿Qué pasa si un día quiero irme con otro proveedor? ¿Me llevo mi página?
- ¿Quién se encarga de la renovación y cómo me avisan?
Si las respuestas son claras y por escrito, vas bien.
En resumen
- El dominio es la dirección de tu negocio en internet; perderlo es perder a los que te buscan por ese nombre.
- Un dominio propio da confianza y te permite tener correo con tu marca.
- El titular del registro debes ser tú o tu empresa, no quien te hace la página.
- Pide por escrito todos los accesos y guárdalos en un lugar seguro.
- Anota la fecha de vencimiento y activa la renovación automática.
En Control Máximo esto es uno de nuestros compromisos: el dominio se registra a tu nombre y te quedas con los accesos. Si un día quieres irte, te llevas tu página. Lo que se entrega queda escrito en la propuesta, antes de que pagues nada. Más en páginas web y landing pages.
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