Préstamos y anticipos a empleados: cómo prestar sin perder la confianza
Prestarle a tu equipo está bien si hay reglas. Una política de cinco puntos, el papel que no puede faltar y cómo llevar el saldo para no descontar de más ni de menos.
Don Ramiro, tu cocinero de hace seis años, te pide $600 prestados porque se le arruinó el techo. Se los das con gusto y quedan en que se le descuentan $100 cada quincena. Tres meses después, él dice que ya pagó todo. Tú crees que le faltan dos cuotas. Nadie anotó nada, y lo que empezó como un favor termina en una discusión que ninguno de los dos quería.
Prestar a tu gente no es malo; prestar sin orden, sí
Muchos negocios pequeños funcionan como el banco de su personal. Es comprensible: el banco no le presta a quien gana poco, y tú conoces a esa persona. El problema no es prestar. El problema es prestar sin reglas, sin papel y sin control del saldo.
Cuando no hay orden pasan tres cosas:
- Se descuenta de más porque alguien siguió tecleando la cuota después de terminar.
- Se deja de descontar porque en un mes nadie se acordó.
- Nadie sabe cuánto tiene prestado el negocio en total. Ese dinero también es tuyo.
Un préstamo sin saldo claro se paga dos veces: una en dinero y otra en confianza.
Préstamo o anticipo: no son lo mismo
- Anticipo: le adelantas parte del salario que ya ganó o que va a ganar este mes. Se descuenta completo en la siguiente nómina. Ejemplo: le das $200 el día 10 y en la quincena se le descuentan los $200.
- Préstamo: una cantidad mayor que se paga en varias cuotas. Ejemplo: $600 en seis cuotas de $100.
Los dos se descuentan de la nómina, pero el préstamo necesita un plan de cuotas y un seguimiento del saldo.
Una política corta y escrita
No necesitas un reglamento bancario. Con cinco reglas claras basta:
- Monto máximo: por ejemplo, hasta un salario mensual.
- Plazo máximo: por ejemplo, hasta seis meses.
- Cuota máxima: que no pase de cierto porcentaje del salario, para que la persona pueda vivir. Revisa qué permite la legislación laboral de tu país sobre descuentos al salario.
- Uno a la vez: no se da otro préstamo hasta terminar el anterior.
- Qué pasa si la persona se va: el saldo pendiente se descuenta de lo que se le pague al salir, dentro de lo que permita la ley de tu país.
Estas reglas te sirven también para decir que no sin que parezca personal: "no es que no quiera, es que todavía tienes uno activo".
El papel que no puede faltar
Cada préstamo debe tener un documento firmado por el empleado con:
- Monto prestado y fecha.
- Número de cuotas y monto de cada cuota.
- Autorización expresa para descontarlo de su salario.
- Firma de ambos.
Guárdalo en su expediente. Si algún día hay discusión, ahí está.
Que la cuota cierre exacta
Un detalle pequeño que genera problemas: $600 en 7 cuotas son $85.714… Si redondeas a $85.71, al final quedan 3 centavos colgando para una octava cuota que nadie pactó. Lo sano es redondear la cuota hacia arriba al centavo ($85.72) y ajustar la última, para que el plan termine exacto en el número de cuotas acordado.
El saldo se calcula, no se recuerda
Esta es la regla más importante: el saldo de un préstamo es el monto prestado menos las cuotas efectivamente descontadas. No un número que alguien anota y actualiza a mano.
Pongamos el caso de Elena, que tiene una lavandería con ocho empleados y tres préstamos activos. Antes llevaba el saldo en una libreta. El mes que cerró la nómina tarde, se le olvidó el descuento de una persona, pero en la libreta sí lo restó. Durante dos meses, la libreta decía que el préstamo iba más avanzado de lo que iba. Cuando el saldo sale de sumar las cuotas descontadas de verdad, ese error no existe.
Que el descuento sea automático
El error más común es depender de la memoria: "este mes hay que descontarle a Ramiro". Lo ideal es que, una vez registrado el préstamo, la cuota aparezca sola en cada nómina hasta terminar, y que el préstamo cambie a pagado cuando se descuenta la última.
Y si el acuerdo cambia, por ejemplo se suspende un mes por una emergencia, que quede registrado con su motivo, no que simplemente "no se descontó".
Lo que conviene revisar cada mes
- Total prestado por el negocio que aún no se ha recuperado.
- Préstamos que terminan este mes, para que no se siga descontando.
- Personas con cuota muy alta comparada con su salario.
- Préstamos de personas que ya se fueron y siguen con saldo.
En resumen
- Prestar a tu equipo está bien si hay reglas, papel firmado y saldo claro.
- Distingue anticipo (un solo descuento) de préstamo (varias cuotas).
- Escribe una política de cinco reglas: monto, plazo, cuota máxima, uno a la vez y qué pasa si se va.
- El saldo sale de las cuotas descontadas de verdad, no de una libreta.
- El descuento debe aparecer solo en cada nómina hasta terminar.
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