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Repuestos bajo control: cuánto te cuesta de verdad cada visita

Los repuestos que se usan y no se anotan se esconden en tu margen. Cómo amarrar cada pieza al trabajo donde se usó, con su costo del día, y poner precios con datos.

Equipo de Control Máximo

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5 min de lectura

Repuestos bajo control: cuánto te cuesta de verdad cada visita

El técnico sale en la mañana con la camioneta cargada: cables, conectores, un par de termostatos, cinta, tornillos. Vuelve en la tarde con menos cosas, pero nadie sabe exactamente cuántas menos ni en qué trabajo se usó cada una. A fin de mes, la bodega no cuadra, el proveedor manda la factura y tú te preguntas por qué, si trabajaste tanto, el margen se ve tan flaco.

En un servicio técnico, los repuestos son dinero que viaja en la camioneta. Si no sabes en qué trabajo terminó cada pieza, no sabes cuánto te costó cada trabajo. Y si no sabes eso, estás cobrando a ciegas.

La fuga silenciosa: repuestos que se usan y no se anotan

Casi nunca es robo. Es algo más aburrido:

  • El técnico usa dos conectores y anota uno, "porque el otro era chiquito".
  • Se lleva un termostato de repuesto "por si acaso", no lo usa, y se queda en la camioneta dos meses.
  • Un trabajo en garantía consume una pieza que nadie registra, porque "no se cobró".
  • La bodega entrega material sin anotar a quién ni para qué.

Cada una de esas cosas es pequeña. Juntas, en un mes, son un hoyo.

Un repuesto que no se descuenta del inventario no desaparece: se esconde en tu margen.

Cuánto te cuesta de verdad un trabajo

Pongamos un ejemplo ilustrativo, con números redondos. Una reparación de aire acondicionado que cobras en $120:

Concepto Costo
Capacitor $18
Gas refrigerante $25
Cinta y conectores $4
Traslado (combustible) $8
Horas del técnico (2 h) $30
Costo total $85

Te quedan $35. Pero si el técnico usó un segundo capacitor que no anotó, y el gas costaba más desde el último pedido, ese trabajo quizá te dejó $10. Si haces cuarenta trabajos así al mes, la diferencia entre lo que crees que ganas y lo que ganas es enorme.

La única forma de saberlo es que cada repuesto quede amarrado al trabajo donde se usó, con su costo del día.

El costo que se congela

Un detalle importante: el costo de un repuesto cambia. El capacitor que hoy cuesta $18 el mes pasado costaba $15. Si calculas el costo de los trabajos viejos con el precio de hoy, tus números mienten.

Por eso conviene que, al momento de usar la pieza, quede registrado su costo de ese día. Así, el trabajo de marzo muestra lo que costó en marzo, y puedes comparar meses sin trampas.

Cómo ordenar los repuestos de tu cuadrilla

Pongamos el caso de Esteban, que tiene una empresa de instalaciones de seguridad con cinco técnicos. Su bodega era una cuenta de fe. Así la ordenó:

1. Una sola fuente de verdad

El inventario vive en un solo lugar. No en la libreta del bodeguero, no en el Excel de la oficina, no en la memoria del técnico. Si una pieza sale, sale de ahí.

2. Cada pieza, a un trabajo

Cuando el técnico usa algo, lo registra en el trabajo, en el momento: qué pieza y cuántas. No al final del día, no al final de la semana. En el momento en que la instala.

3. Motivos claros para todo lo demás

No todo lo que sale va a un trabajo cobrado. Hay garantías, pruebas, piezas dañadas. Todo eso también se registra, con su motivo. Una pieza de garantía que no se anota es un costo que nunca vas a ver.

4. Conteo corto y frecuente

Una vez por semana, cuenta los diez repuestos que más usas. Si el sistema dice 30 y hay 26, investiga ese mismo día qué trabajo se quedó sin anotar. Dentro de un mes nadie lo va a recordar.

5. Punto de reorden para lo crítico

Hay piezas sin las cuales no puedes trabajar. Para esas, define un mínimo: cuando lleguen a ese número, se piden. Un técnico que llega al cliente sin el repuesto es una visita perdida y otra que hay que agendar.

Lo que ganas cuando cada pieza tiene su trabajo

  • Sabes cuánto te dejó cada trabajo, no solo cuánto cobraste.
  • Puedes poner precios con datos: si un tipo de reparación siempre te deja poco, subes el precio o cambias el proveedor.
  • Detectas trabajos que consumen de más: si un técnico usa el doble de material que los demás en el mismo tipo de trabajo, algo hay que revisar, con calma y sin acusar.
  • Cobras lo que usaste. Lo que se registra en el trabajo es lo que puedes poner en la cotización o la factura.

Errores comunes

  • "Después lo anoto." Después nunca llega. Se anota al instalar.
  • Material "de camioneta" sin control. Si la camioneta es una bodega, trátala como bodega.
  • Anotar solo lo caro. Los tornillos, la cinta y los conectores, sumados, también son dinero.
  • Calcular el costo con el precio de hoy. El costo del trabajo es el del día en que se usó la pieza.

En resumen

  • Los repuestos son dinero que viaja en la camioneta; sin control, se van en el margen.
  • Cada pieza debe quedar amarrada al trabajo donde se usó, con su costo de ese día.
  • Registra también garantías, pruebas y piezas dañadas, con su motivo.
  • Cuenta poco y seguido, y define un mínimo para las piezas críticas.
  • Con el costo real de cada trabajo puedes poner precios con datos y no por costumbre.

Esto se puede empezar con una hoja bien llevada, pero es justo lo que más se descuida cuando el día se complica. En la app para servicios técnicos de Control Máximo, lo que el técnico usa en la visita se registra en el ticket y descuenta del inventario al momento, con su costo congelado, así sabes cuánto costó de verdad ese trabajo sin hacer cuentas aparte.

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